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08 de marzo de 2007 |
| EL ECO DE ALHAMA NÚMERO 7 | ALHAMEÑOS ILUSTRES |
José Artés de Arcos
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Nace
Alhama de Almería el 27 de Febrero de 1893, en la calle que hoy lleva su nombre
y en la casa de sus padres justo al pie de la torre de la iglesia. Sus padres
Gabriel Artés Pascual y María de Arcos eran panaderos en Alhama. A los pocos
años de nacer y por cuestiones políticas se marchan a Tabernas donde permanecen
varios meses, instalándose posteriormente y de forma definitiva en Lucainena de
las Torres, donde el joven José Artés pasaría toda su adolescencia.
A los
doce años de edad trabajaba en la panadería de su padre y puesto que el trabajo
se efectúa de noche, emplea la mayor parte de las horas diurnas en la lectura de
tratados de física, alternando con la ejecución de trabajos de pequeña mecánicas
a los que era muy aficionado. Arregla relojes, máquinas de coser, construye un
violín, un triciclo y finalmente un alambique para la destilación de licores,
empleando para ello los más diversos materiales, dando con ello muestras de su
interés, desde la tierna edad por emplear su tiempo en cosas útiles.
Su
padre le coloca de aprendiz en la "compañía Sota Aznar" teniendo que trabajar
durante un año, ya que los reglamentos así lo exigían, de sol a sol cargando
material casi incandescente, salido de los hornos de calcinación a los vagones,
para su transporte al embarcadero. Al cabo de un año le destinaron a los
talleres en calidad de ayudante de forjador. Dedica sus ahorros, ya que no tiene
ningún vicio, a la adquisición de libros. Entre tanto se inscribe en el
Instituto Norteamericano para estudiar la carrera de Ingeniero a distancia.
Durante
su trabajo sus compañeros veían asombrados que, mientras se calentaba el hierro
en la fragua, resolvía con una tiza problemas de cálculos de engranajes,
cubicaciones, etc.; y de noche sobornando con pitillos a los operarios procuraba
colocarse clandestinamente a la sección de máquinas para observar el desarrollo
del trabajo de torno. Al año y medio después ocupa una vacante de tornero
mecánico.
Impaciente
por perfeccionar su profesión se traslada a Melilla donde ingresa de tornero en
la "Compañía Española de San Juan de las minas" logrando en menos de dos años el
puesto de encargado en la sección de máquinas y herramientas.
En
1918 siendo un modesto operario tornero y robándole horas al descanso, se
construye en horas festivas un motor rotativo (o turbina de explosión), que es
su primera patente de invención, nº 61714, de las que luego habrían de
sobrepasar las quinientas al correr de los años.

Por
entonces comienza su obra social organizando en Melilla un club deportivo y
fundando una escuela de aprendices, de la que es nombrado profesor de
matemáticas y dibujo.
En
julio de 1918 se traslada a Barcelona, y mientras de día trabaja en una empresa
de reparando motores de buques, por la noche asiste a dos academias, una para
ampliar sus conocimientos técnicos y otra para aprender el idioma inglés.
La
gratificación y el importe de las horas extraordinarias recibidos por una
importante reparación de un barco, seiscientas pesetas en total, son el capital
inicial para establecer en 1927, un tallercito de reparación de automóviles.
Conoce
a su mujer, ya que él paraba en una pensión de la Rambla de las Flores en
Barcelona, de la que eran dueños los padres de ella. Después de unos años y de
varios intentos, vuelve de Gerona y se casan, instalándose de realquilados en
una casa cerca de la Sagrada Familia.
Casado,
con un hijo, sostén de sus hermanas, ve como el tiempo avanza y los escasos
ingresos económicos no llegan a cubrir los vencimientos de las letras. Pero él
no concibe otra solución que la del trabajo y con el fin de mejorar su situación
comienza a inventar un gran número de accesorios de automóviles.
En el
año 1929, habitando un pequeño altillo de madera instalado en el mismo local de
su industria, situado en la calle de Córcega, ya podemos ver el nombre de Artés
en el parachoques del automóvil de S.M. el Rey Don Alfonso XIII. También por
entonces entre otros inventos encontramos el economizador de gasolina Artés, el
silbato, hasta llegar a la más famosa y productiva de sus patentes, la bocina de
aspiración, que en poco tiempo fue copiada por la mayoría de los países. Realizó
una demostración de este invento aplicándolo a un coche comprado a plazos y
recorriendo España entera de viaje de propaganda, ante el asombro de los
habitantes de los pueblos y ciudades a la vista de un conjunto de bocinas de
diez notas que interpretaba música regional. El final de este viaje culminó en
el patio del Palacio de Oriente en el que entró Artés tocando la marcha real, y
poco tiempo después en los Campos Elíseos de París en ocasión del Salón del
Automóvil interpretando la Marsellesa con su bocina.
Durante
la Guerra Civil, la situación económica es más holgada, de sus doce hijos sólo
viven seis, pero la inquietud de Artés no conoce límites, ambiciona su propia
industria, sus propias máquinas, así que ayudado por sus antiguos aprendices se
construye sus utillajes y máquinas especiales, mecanizándolo todo y rematando
esta obra cuando levanta la que sería su primera fábrica en un solar con mucha
visión de futuro en una zona un poco apartada de Barcelona, pero que a la larga
llegaría a ser uno de los lugares más importantes. De las cinco plantas, dos las
destina al trabajo, con una
superficie de cuatro
mil metros, con abundante luz, calefacción, botiquín, espléndidos lavabos y
duchas, etc. Las tres plantas restantes, dedicadas a la vivienda de él y sus
hijos, al igual que para muchos de sus empleados.
Desde
este momento sube como la espuma, realiza sociedades con todos los grandes del
automóvil, llegando a ser una de las industrias de repuestos de automóvil más
completas de Europa.
A
mediados de los años 50, ya estaba bien asentado en Barcelona, vuelca su mirada
y su capital para Almería. Él nunca borraba de su mente su pueblo. A lo largo de
todos estos años de actividad, visitaban Alhama por fiestas, sobre todo por San
Nicolás. En el año 1955 restaura la casa que fue de su padre, donde nació, y que
utilizarán de lugar de residencia en sus innumerables visitas, cada vez más, a
Alhama.
Compró
en sociedad con Domingo Artés y Pérez Manzuco un solar en Almería junto a la
Rambla donde instala un taller de reparación de coches y un taller de
carpintería, que utilizará para realizar toda la carpintería de sus propias
construcciones, al igual que en la actual Avd. del Mediterráneo, instalará una
pionera fábrica de bloques de hormigón utilizados también para sus
construcciones. Podemos decir que todo lo que necesitaba se lo fabricaba él
mismo en sus talleres instalados al respecto.
Compró
el solar junto a la Estación de Autobuses y ahí construirá la fábrica de Almería.
Por entonces también tenía otra gran cantidad de industrias en Madrid, dedicada
a la construcción de arcas de caudales, ya que compró la patente a "Soler", el
más fuerte en este tema, y llegó a tener la más importante firma de España.
Estando
en Barcelona sufrió dos ataques de reuma que le afectaron al corazón, por lo que
hizo que le trajeran en ambulancia, ya que no había un mejor medio de
transporte, a Alhama, para bañarse en los baños termales, que por entonces eran
propiedad de Falange. Después de darse unos baño fue tal la mejoría que volvío
conduciendo a Barcelona. Desde entonces en su cabeza solo ronda la idea de
comprar este edificio para que se pueda beneficiar la humanidad de este agua.
Después
de comprarlo, lo restaura y hace un Hotel Balneario donde pudiesen venir
personas de todo el mundo a curarse. Anexo al Hotel construye una fábrica que se
dedicaría una vez cerrada la de Madrid, a la construcción de cajas de caudales.
Encima de ésta construirá unas viviendas para los empleados que no tienen casa.
Desde
muy joven y a lo largo de su vida le obsesionó el tema del agua. Siempre contaba
que siendo crío y bajando por la calle de la fuente con su madre, tenía la
sensación de que se iba a ahogar, pidiéndole a su madre que le cogiese.
Esta
inquietud le llevó a realizar varios sondeos en Alhama en la zona del Humbrión,
cuando el pueblo estaba todavía bastante mal en este aspecto, obteniendo buenos
resultados. Unos años después, realizaría el último de los sondeos en la misma
carretera junto al "Molinero", dándole buenos resultados en cuanto al agua, pero
muchos quebraderos de cabeza en cuanto a denuncias y pleitos por falta de
permisos, etc. A raíz de este sondeo creó una planta embotelladora de agua que
estuvo varios años comercializando el agua de Alhama.

Fue
declarado hijo predilecto de Alhama, y en las fiestas Patronales del año 1966 en
las que se inauguró una fuente pública en la Plaza de España, fue el pregonero,
diciendo en dicho pregón palabras como estas que resalto textualmente a
continuación ya que demuestran por sí solas la personalidad de este hombre y lo
comentado anteriormente sobre el agua: "Insensiblemente estamos siendo
testigos de una profunda transformación de nuestro pueblo ..." , "... yo podría
decir que estamos pasando de la era de cántaro a la era del confort y la
higiene; a una época en la que esfuerzos, sudores y desvelos por el pan de cada
día, van a depender menos de los rigores de la climatología áspera ...", "Hace
tiempo os prometí que no iba a descansar hasta encontrar agua y he podido
cumplir mi promesa. Recuerdo que en el acto en que me declarasteis Hijo
Predilecto de la Villa, se alzó una voz diciendo: -Artés preocúpate de traernos
agua-. Aquella voz resumía el ansia incontenible de generaciones que padecían la
fatiga del agua y la sed de sus tierras.", "... nunca mi pensamiento pudo
separar la angustiosa llamada de aquellas palabras, que llegaron a obsesionarme.
Consideré que no tendría derecho al descanso en tanto no lo consiguiera. Por eso
en este acto, tengo la enorme satisfacción de regalaros una fuente pública con
agua potable y fría...", "... hemos encontrado un caudal que todavía no puede
cifrarse porque supera a los veinte litros por segundo que la maquinaria
instalada puede elevar, y está a vuestra disposición para canalizarlo hasta el
interior de los hogares."
El día
1 de Enero de 1985 muere en Almería después de llevar un año prácticamente
hundido por la muerte de su mujer. Su salud era envidiable, dijo adiós a la vida
casi por gusto, quien tanta vitalidad había inyectado a las personas siempre.
Termino
con sus propias palabras. "Creo que lo importante es mirar al futuro, ya que
nuestra comunidad, como todo órgano vivo, o crece o muere. De los hombres y de
los pueblos más interesante que averiguar de donde vienen, es saber a donde se
dirigen."
El Sr. Jaume Cabot, de Tarragona, estuvo viendo mi página web y tuvo la amabilidad de enviarme un correo electrónico. En dicho correo me decía que él era pariente de D. José Artés de Arcos por vía materna y que su profesión es la restauración de vehículos antiguos y clásicos.
Al hilo de esto, me informó que D. José Artés llegó incluso a fabricar un automóvil y que en la actualidad un buen amigo suyo lo está restaurando. Me ha enviado una imagen de este vehículo, llamado "Campeador", que como puede verse a continuación tiene un línea espectacular, como todo lo abordado por el Sr. Artés.

Este sitio se actualizó por última vez el 08 de marzo de 2007